Periodismo para la reconciliación

El "periodismo de conflicto" alimenta los miedos básicos de sus lectores en una perpetua guerra de percepciones que no informa.

Por Karina Morales, 3 weeks ago

La frase "si sangra, lidera" ha caracterizado la covertura informativa por generaciones. La  violencia y el conflicto ocupan un espacio central en páginas y pantallas noticiosas, revelando exáctamente lo que los consumidores quieren comprar. El ideal del reporte equilibrado sucumbe ante la práctica común de representar mal a la gente y tergiversar sus historias. Al elegir qué y cómo informar, reporteros, periodistas y editores son cómplices de la presente polarización sociopolítica, de la que tanto se habla hoy en día. 

Es el "periodismo de conflicto", que alimenta el miedo de sus lectores en una perpetua guerra de percepciones. Un periodismo que no informa y sólo entretiene. Es ese frecuente reporte de las deficiencias personales de políticos, las excentricidades de famosos, la inadaptación de minorías y colectivos, o las vulgaridades e insultos entre rivales. Es el periodismo que ofrece un megáfono al lenguage deshumanizador del personaje noticioso. Por que el sensacionalismo, la vulgaridad y el inconformismo patológico se vende pronto y a buen precio.

Este tipo de periodismo motiva a sus consumidores a responder con ira, tan sólo superada por su intenso deseo de hacer algo respecto a la noticia. Desafortunadamente, al no ofrecer alternativas que incluyan discursos conciliadores y negociación, sólo ventila frustraciones de mala manera. De hecho, parece promover la violencia en todas sus formas, desde las más trágicas, a las peligrosamente ridículas.

Recientemente, el Papa Francisco hizo un llamado a 400 periodistas de la Asociación de la Prensa Extranjera en Italia, a buscar "la verdad y la justicia, para que la comunicación sea instrumento para construir, no para destruir; para unirse, no para enfrentarse; para dialogar, no para monologizar; para orientar, no para desorientar; para ser comprendidos, no malentendidos”.

La inquietud del jerarca católico es compartida por millones de ususarios que dedican tiempo regular de su día a explorar noticias. Usuarios que desean distinguir claramente la realidad de la ficción. Personas que anhelan una cobertura profunda de las noticias; que quisieran leer  reportajes de investigación; que buscan honestidad, imparcialidad, complejidad y precisión en las información periodística.
 
Walter Lippmann, escritor y comentarista estadounidense, aseguró: "no puede haber una ley más alta en el periodismo que decir la verdad y avergonzar al diablo". Casi con fervor religioso, Lippman extiende una invitación a comunicadores y profesionales de la noticia a ser "periodistas de paz". Hay que recordar que esa invitación nos llega tambien en la voz de Pablo, el apostol de Jesucristo, cuanto nos llama a ser "agentes de reconciliación". A fin de cuentas, esa es gran parte de la vocación original del periodista. Aquel que con su trabajo deseaba cambiar a un mundo que no es como debiera ser.

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