Dilo cómo si en verdad lo creyeras

Estamos tan ocupados que a veces se nos olvida decir las cosas como si verdaderamente las creyéramos.

Por Joel Gorveatte, about 5 months ago

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Empecemos por el principio y consideremos lo que realmente importa, lo que se requiere en la comunicación. En su forma más básica, la comunicación, sin importar de que tipo sea, implica la intención del que comunica de que alguien más sepa algo para que pueda hacer algo. Ambos elementos, saber y hacer, son esenciales. Piensa, por ejemplo, en el sermón del servico de adoración de tu iglesia. Quizás hayas sido tu mismo el encargado de su entrega. Pregúntate ahora, ¿por qué predica el predicador? No se trata simplemente de que los congregantes adquieran sólo conociemiento. No consiste solamente en una apreciación intelectual más acerca de lo divino. Ni siquiera es un ejercició de descubrir otra faceta humana. Los predicadores predican para que las personas puedan saber más acerca de Dios, de sí mismos y, sobre todo, puedan cambiar de forma de vivir en base a ese conocimiento. Ya sea que alguien escuche, lea o mire, el objetivo de la comunicación debe ser el cambio de actitudes y conductas por medio de lo que se da a conocer. Si crees eso, considera las siguientes preguntas para mantener tu proceso de comunición fijo en tus metas:

¿Qué estoy diciendo?

Una vez que entendemos que nos estamos comunicando para que las personas puedan saber algo y hacer algo, estamos listos para aclarar qué es lo que realmente queremos decir. ¿Quiere inspirar a las personas con una verdad? ¿Está comunicando detalles para un evento? ¿Hay algún anuncio importante que su gente necesite saber? Entienda exactamente lo que dice y no permita que nada más se diluya o se agregue a ese mensaje.

¿A quién se lo digo?

Para decir lo que quiere decir de manera efectiva, es importante conocer a su público objetivo y abordarlos. ¿Realmente está escribiendo un correo electrónico a toda su iglesia o realmente para padres con niños pequeños? Hay momentos en que puede tener un mensaje que está comunicando a toda su iglesia, ¡y eso es genial! Pero muchas veces queremos informar a grupos específicos de personas sobre cosas específicas y es importante para nosotros reconocer eso y abordarlos.

¿Por qué lo digo?

¿Por qué importa lo que dice? ¿Necesita comunicarlo ahora? La respuesta a esta pregunta debería comenzar con "por qué? ..." Por ejemplo, los líderes y pastores de mi iglesia regularmente les recuerdan a nuestros miembros que se estacionen fuera de nuestra propiedad los domingos por la mañana. ¿Por qué hacemos esto? Es porque nuestros estacionamientos son demasiado pequeños y porque queremos hacer espacio para los visitantes y aquellos que necesitan estacionamiento cercano. Saber por qué estamos diciendo lo que estamos diciendo lo hace convincente y vale la pena repetirlo. Realmente, no importa con que pregunta comiences el proceso comunicativo. Algunos empezamos como imperativo que resulta del llamado a hacer discípulos. Otros, empezamos por una conciencia social que nos impulsa a animar al cambio de nuestra comunidades. Otros, son movidos por la necesidad de sus interlocutores. A fin de cuentas, la inclusión de esas tres preguntas claves podrá acercarnos a tener verdadera comunicación.


Si deseas leer el artículo de Joel Gorveatte en su versión original en inglés, puedes encontrarlo en ChurchJuice (Reframe Media)


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