El predicador entre dos mundos

Para ofrecer una transformación cultural digna del Evangelio, primero tenemos que salir de nuestra zona de confortabilidad cultural

Por Ricardo Ayala, about 3 weeks ago

Tú yo somos parte de una cultura que cambia vertiginosamente. Hoy en día, los predicadores tenemos la sensación de estar viviendo entre dos mundos. No podemos evitar pensar como exponer el Evangelio, que no cambia, a un mundo que cambia constantemente. Algunos queremos agredir la cultura. Otros preferimos escapar y escondernos. Otros, nos sentimos responsables y culpables. La mayoría, sim embargo, no tenemos ni la menor idea que hacer con tanto cambio.

Esos sentimientos no son nada nuevo en la fe cristiana. Considera, por ejemplo, el gran cambio cultural que experimentó el apóstol Pedro quien era muy conservador. Seguía rigurosamente su religión, hasta en su dieta. Guardaba las distancias sociales propias de la moralidad. Era leal a su patria. Todo lleno de virtud. A pesar de toda esa firmeza y rectitud moral, Pedro es empujado radicalmente a un cambio cultural.

Eso nos enseña que, como predicadores y comunicadores cristianos, debemos abandonar los valores culturales que nos estorban en nuestro trabajo.  Como el apóstol, debemos salir de nuestra zona de confortabilidad cultural para verdaderamente aprender a vivir y comunicar el Evangelio entre dos mundos.

Entiende tu cultura

No olvidemos que Dios le dió al ser humano la capacidad de crear cultura. Sin embargo, la cultura humana se ha desfigurado y manchado al alejarse de Dios. Por tanto, toda cultura puede ser redimida, incluyendo la tuya.

Cuestiona tus preferencias personales

Nuestras preferencias y estilos culturales son un artificio humano. A veces lo son incluso cuando están inspiradas en verdades bíblicas. Tus preferencias culturales, por muy buenas y santas que sean, no son sagradas. Cuestiónalas para que tu cultura personal sea la primera en ser redimida. Recuerda que es el Espíritu Santo quien nos guía a la verdad, no tu propia opinión, gustos o preferencias culturales.

Abraza la intención divina

Una de las más claras particularidades del Evangelio es su relevancia cultural sin importar sociedad o época. Así que promovamos ese carácter divino, amando de la misma forma que Dios nos ama. Seamos compasivos y pacientes (el cambio cultural no es fácil ni instantaneo). Confiemos más en el criterio divino ante los desafíos culturales. Abrazemos lo bueno en cada cultura, todo aquello que refleja la imagen divina en el ser humano. Denunciemos lo que se opone a Dios. En definitiva, abrazemos los Valores del Reino donde el amor, la vida, la verdad, la esperanza, el perdón y la transformación divina son esenciales.

Evita el aislamiento cultural

La intención de Dios no es el aislamiento de su gente en un mundo hostil. Más bien, Jesucristo nos emplaza en una cultura particular para ser vehículos de redención cultural. Involúcrate culturalmente. Después de todo, Cristo nos dejó en este mundo para que seamos la luz y la sal.

La mayoría de los cristianos del primer siglo eran unos pocos, pobres, esclavos y menospreciados socialmente bajo la constante sospecha del gobierno. Sin embargo, avalaron su predicación con una manera diferente de vivir. En gratitud y amor a Jesucristo, no abortaban a sus niños, mantenían sus matrimonios estables, valoraban a la mujer, adoptaban al huérfano, cuidaban de enfermos, compartían con otros pobres, denunciaban la injusticia, trabajaban duro, eran honestos. Viviendo así, cambiaron el mundo de su época. Quizás hoy, tú y yo podamos hacer lo mismo.

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