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La supremacía del eBook

Lo perpetuamente efímero del eBook frente a la inprescindible materialidad del papel

la supremacia del ebookLa batalla arrecia por el divino derecho a comprar, mostrar, y almacenar libros. No ha sido suficiente la reducción annual de inventario en mi biblioteca. Mi esposa, optando por la propaganda y la guerra psicológica, lanzó un desvastador ataque con nuevas cifras sobre ventas de tabletas y libros electrónicos. Pidió mi rendición incondicional y anunció mi derrota: “Los eBooks se están imponiendo”.

Ya no se trata de si el Kindle y el Nook destruirán la supremacia del iPad 2. Las más recientes cifras de ventas de lectores electrónicos se han constituido en presagio de la desaparición del libro impreso.

El futuro del libro parece incierto con 95,000 Kindle Fire vendidos antes de su fecha lanzamiento, y con el millon de unidades vendidas semanalmente, desde entonces. Además, la oferta de títulos y géneros variados en formato eBook ha crecido exponencialmente. Las bibliotecas ofrecen ahora innovadores préstamos electrónicos. Incluso el rígido mundo de la investigación académica ha expandido sus recursos digitales, más allá de publicaciones científicas.

Un medio tan manejable para autores, editores y usuarios, y gentil para el medio ambiente, es difícil de resistir. Incluso un eBook de pobre contenido, podría justificarse con la conveniencia de la compra. Ciertamente un futuro de libros sin papel parece posible. A pesar de lo cual, y sin muchos argumentos para defender mi causa, no tengo intención de rendirme, por ahora.

La coexistencia entre la forma tradicional y electrónica del libro es una realidad emergente. Sin embargo, en un mundo cada vez más mediado por la cibernética, lo efímero, etéreo y común choca inevitable con el deseo por lo singular y tangible que provee sentido de autenticidad, e incluso autoridad.

El libro no se define unicamente por su practicalidad y conveniencia. El terner en nuestras manos una primera edición, o el recuerdo de un amor perdido, o un artefacto que sobrevive al tiempo, o el testimonio de generaciones pasadas a las futuras, es lo que hace al libro imprescindible. 

La naturaleza virtual de esta vida contemporánea con sus urgencias y eficiencias cibernéticas, nos empuja a considerar con reverencia los artefactos cotidianos. Sé que suena un poco fetichista, pero el libro con sus tapas cubiertas de polvo y sus hojas amarillentas, se ha hecho imprescindible en el trayecto humano, incluso cuando ese trayecto nos lleva a comprar un Kindle Fire con 1500 títulos preinstalados, que no podremos juzgar por las portadas.


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